Mensaje
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Cuidar la biodiversidad de Galápagos no es solo una tarea científica o institucional, es una responsabilidad compartida por todos quienes habitamos o visitamos este lugar único en el mundo. Las amenazas que enfrentan estas islas, como las especies invasoras, el cambio climático, la contaminación o el turismo no regulado, nos recuerdan que el equilibrio natural es frágil y puede romperse con facilidad.
La cosmovivencia nos ofrece una nueva forma de relacionarnos con el
entorno: reconociendo que somos parte de la naturaleza, no sus dueños. Ser un
guardián de Galápagos implica actuar con respeto, conocimiento y compromiso
hacia cada planta, cada animal, cada pedazo de suelo o mar que forma parte de
este ecosistema tan especial.
A través de acciones personales y comunitarias, desde la educación hasta
la conservación, podemos proteger el presente y el futuro de las islas. Porque
Galápagos no es solo patrimonio de Ecuador, sino de toda la humanidad. Y
cuidarlo, es cuidar también nuestra propia vida.

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